martes, 18 de octubre de 2016

NIVELES DE LA LENGUA Y REGISTROS LINGÜÍSTICOS

Definición y tipos de niveles y registros 
De acuerdo con el uso de hacemos del lenguaje, oral y escrito, separamos los siguientes niveles:
  - Culto, también conocido como literario, propio de discursos, clases, diccionarios, obras literarias.
  - Estándar, o neutro, propio de medios de comunicación y cierta producción literaria.
  - Coloquial, o familiar, propio de conversaciones de amigos, de escritos informales.
  - Vulgar
La lengua estándar se caracteriza por un nivel medio entre la máxima formalidad y la informalidad. Tiene algunos inconvenientes: se pierden matices y diferencias dialectales o expresivas bien ricas. Pero también tiene importantes ventajas: favorece la intercomunicación entre los hablantes de una misma lengua, porque el estándar tiende a unificar soluciones léxicas y sintácticas; se mantiene un alto nivel de adecuación a la normativa gramatical (se evitan faltas de ortografía, de sintaxis, las imprecisiones léxicas, etc.), y se utiliza de lengua llana, fácilmente comprensible para cualquier lector medianamente culto. Por tanto, es una variedad común a todos los hablantes, que tiene función de asegurar la comprensión entre todos quienes la hablan, independientemente de su procedencia geográfica, social, o generacional: es la variedad de todos.
Llamamos registros a aquellas variantes de la lengua que están determinadas por usos concretos. Así, el lenguaje técnico, el lenguaje científico, el lenguaje de los medios de comunicación, etc., son registros. Los principales factores que condicionan que usemos o no un determinado registro son:
  a) El grado de especialización. Como más especializado sea un tema, más necesario se hará el uso de un determinado registro, el cual dispondrá de un léxico específico.
  b) El canal de comunicación. Sea escrito o sea hablado, condicionará el uso de un registro específico.
  c) El grado de formalidad. Afectará a aspectos tan diversos como el uso del léxico, el tono, el trato, etc.
  d) La intencionalidad. Según los propósitos comunicativos escogeremos un u otro registro.
De un mismo tema, por ejemplo, podemos hablar con una intencionalidad ideológica, científica o simplemente humorística, según lo que nos interese convencer, demostrar o divertir. Cada objetivo requiere un registro distinto.

Ampliación: blog con ejemplos en formato video de las variedades de la lengua.

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